
Posicionamiento web internacional para empresas que exportan
Abrimos un mercado cada vez, con investigación de demanda propia de cada país en lugar de una traducción de la que funciona en España. Desde 1.200 €/mes por mercado, con la estructura multiidioma y los enlaces del país incluidos.
Un mercado cada vez · Contenido con traductor nativo · Sin permanencia
El filtro, antes del presupuesto
El SEO internacional es el trabajo de posicionar una web en los buscadores de varios países o idiomas a la vez. Combina tres decisiones: qué estructura de dominios usa cada mercado, qué busca realmente el comprador en su idioma y qué autoridad tiene tu web en ese país. No es traducir la web que ya tienes.
Esa última frase es la que más dinero ahorra. Una web traducida reproduce tus palabras, no las de tu comprador, y compite contra empresas locales con dominio del país y años de enlaces nacionales. Por eso un proyecto de posicionamiento web internacional empieza por medir la demanda real del mercado y termina decidiendo si merece la pena entrar. Posicionar tu web en otros países es una decisión de negocio antes que técnica.
Cuatro situaciones en las que a una empresa que quiere vender fuera de España le suele compensar abrir un mercado:
Y tres en los que te vamos a decir que no lo hagas. Si no puedes servir allí —logística, homologación o soporte solo en español—, el tráfico se convierte en trabajo comercial que no cierra. Si lo que buscas es «estar» en cinco idiomas para que la web parezca más grande, acabas con cinco versiones a medio mantener que compiten entre ellas. Y si tu web nacional todavía no funciona, abrir un segundo mercado reparte el mismo presupuesto entre dos frentes.
Seis frentes, un mismo plan
No hay packs por idioma ni precio por palabra traducida. Lo que se contrata a una agencia SEO internacional son estos seis bloques, y el peso de cada uno cambia según el mercado. Todos entran en la cuota mensual.
El punto de partida de cualquier proyecto con varios mercados: si las versiones por idioma se canibalizan, si las etiquetas declaran lo que deben, si cada país está indexado y qué demanda hay al otro lado. Sale un plan priorizado, no una lista de avisos. Tramos y plazos, en nuestra auditoría SEO.
Entregable: el diagnóstico por mercado y el orden en el que se ataca cada uno.
La demanda no se traduce: se investiga. La palabra que usa tu comprador en Alemania puede no ser la traducción literal de la que funciona aquí, y a veces ni siquiera describe el mismo producto. Partimos de tu catálogo y del vocabulario real del país.
Entregable: el mapa de búsquedas del mercado con la página que responde a cada una.
Qué estructura usa cada versión, cómo se declaran las correspondencias entre idiomas y qué pasa con las páginas que solo existen en un mercado. Es la parte que más proyectos rompe: un hreflang incompleto hace que compitas contra ti mismo.
Entregable: la estructura decidida y las etiquetas en producción, verificadas país por país.
El contenido se produce con un traductor nativo del mercado y se escribe contra la búsqueda de ese país, no contra la versión española. Localizar incluye lo que no es texto: moneda, unidades, plazos de entrega y objeciones locales.
Entregable: las piezas publicadas cada mes, revisadas por quien habla el idioma.
La autoridad se construye donde compites. Un enlace de un medio español apuntando a tu versión alemana rara vez sirve para lo que se espera de él, así que el mapa de medios se hace por país. El método, en nuestra agencia de linkbuilding.
Entregable: los enlaces conseguidos, con su mercado y su página de destino.
Un informe agregado esconde lo que necesitas saber: qué mercado crece y cuál no arranca. Separamos propiedades e informes por país e idioma desde el primer mes, con las oportunidades de cada uno al lado de lo que cuesta sostenerlo.
Entregable: informe mensual por mercado y una reunión para decidir dónde se invierte.
La decisión que condiciona todo lo demás
Antes de escribir una sola palabra hay que decidir dónde vive cada versión. Es una decisión de arquitectura, no de gusto, y revertirla cuesta una migración entera. Estas son las cuatro opciones que existen para una web multiidioma, con nuestra recomendación en cada caso.
Elegida la estructura, el hreflang es lo que le dice a Google qué versión corresponde a cada idioma y país. Se declara en cada página, tiene que ser recíproco —si la versión alemana apunta a la española, la española tiene que apuntar a la alemana— y necesita una versión por defecto. Cuando falla, el síntoma es siempre el mismo: Google sirve la página española a un usuario francés, o elige una sola versión y deja el resto fuera del índice. Lo mismo vale para el selector de idioma que redirige por IP y esconde versiones enteras al rastreador: todo eso se revisa antes de producir una sola pieza de contenido.
Dos formas de contratar
La diferencia no está en el título, está en quién hace el trabajo. Un consultor SEO internacional decide la estrategia, elige los mercados, revisa la ejecución y responde de las decisiones; una agencia SEO internacional además ejecuta: produce el contenido, coordina a los traductores, implementa lo técnico y consigue los enlaces de cada país.
Aquí las dos cosas tienen nombre. Jesús es el consultor: analiza tu caso, decide la estructura y los mercados, presenta el plan y responde el correo. Detrás hay un equipo que produce —desarrollo, contenido y enlaces— porque un consultor solo no puede sostener tres idiomas a la vez sin convertirse en un cuello de botella. No hay un comercial que vende y un junior que ejecuta: quien te explica el plan es quien lo ha escrito.
Cuál te conviene depende de una sola pregunta: si tienes equipo de marketing con horas disponibles, la modalidad eficiente es la consultoría por horas, de 90 a 120 €/h, que aporta criterio sin duplicar manos. Si no lo tienes, o si el problema es producir en un idioma que nadie domina en casa, la cuota mensual es la única opción realista. Para comparar perfiles, escribimos una guía sobre los mejores consultores SEO.
Cuatro zonas, cuatro problemas distintos
Cada zona tiene su mecánica, y confundirlas es lo que estanca un proyecto de posicionamiento web internacional. Esto es lo que cambia en cada una.
En la Europa continental Google supera el 90 % de cuota, así que la mecánica es la que ya conoces y lo que cambia es el idioma y quién compite: empresas locales con dominio del país, contenido en su lengua y años de enlaces nacionales. El hueco suele estar en la búsqueda específica de producto o de aplicación, no en la genérica. El contenido se produce con traductor nativo del mercado; el SEO lo hacemos nosotros.
El inglés no es un mercado, son varios. La misma página no sirve para Londres y para Chicago: cambian la ortografía, el vocabulario de producto, las unidades y las expectativas de entrega, y la competencia es mucho más madura en Estados Unidos. Dos particularidades: Bing pesa lo suficiente como para medirlo aparte, y la autoridad se construye con enlaces del país, no con los que ya tienes en España.
Compartir idioma es la trampa. Un texto escrito para España funciona a medias en México o en Colombia porque el vocabulario de producto y la forma de buscar cambian, y porque la SERP de compra está ocupada por marketplaces regionales que aquí no aparecen. La decisión de fondo es si vas con un español neutro para toda la región o con versiones por país, y depende de dónde puedas servir y facturar.
El portugués tampoco es uno. Portugal y Brasil tienen ortografías distintas, vocabulario comercial distinto y competencia distinta, y tratarlos como un solo mercado es el error más repetido. Si vendes en los dos, son dos versiones con su propia declaración de idioma; si solo vendes en uno, la otra sobra y no conviene crearla «por si acaso».
La parte que casi nadie mide por país
Una parte creciente de las búsquedas de producto y de proveedor empieza hoy en un chat o termina en un resumen generado por IA. Eso tiene consecuencias por idioma que no se resuelven solas: los modelos citan fuentes distintas en cada lengua, tu marca tiene que existir como entidad reconocible en cada mercado, y en Estados Unidos buena parte de lo que responde ChatGPT sale del índice de Bing, que casi nadie revisa.
En la práctica, tres cosas: las páginas del mercado nuevo se escriben también para ser citadas, con datos verificables; la marca necesita menciones en medios de ese país, que es de donde salen las citas; y hay que comprobar si apareces en el idioma del mercado, no darlo por supuesto porque funcione en español. Es el mismo criterio con el que hacemos posicionamiento GEO, aplicado mercado a mercado.
Tarifario público
El precio no lo marca el número de idiomas de la web, sino el de mercados que se trabajan de verdad cada mes. Estos son nuestros rangos publicados, derivados del mismo tarifario de precios SEO.
La entrada está en 1.200 €/mes y no en los 500 €/mes de un proyecto nacional por una razón concreta: un mercado nuevo no es un extra, es un alcance ampliado. Para una empresa que ya exporta significa más URLs, contenido en otro idioma, enlaces de otro país y una medición aparte. Es la misma cifra que devuelve nuestra calculadora al marcar la opción multi-país, y por eso las dos páginas dicen lo mismo.
Si quieres afinar antes de hablar con nosotros, calcula tu presupuesto con las cinco preguntas de la página de precios. Y si tu caso está en la cuarta fila, la conversación empieza por qué mercado se abre primero, no por la cuota.
Precio y plazo van juntos
Abrir un país no se parece a optimizar una web que ya rankea: se empieza sin histórico y sin autoridad local. Estos son los hitos con los que medimos un mercado nuevo.
Mes 3
La estructura está decidida y en producción: subdirectorios o dominios, etiquetas de idioma verificadas y el país indexándose en Search Console como una propiedad propia. Todavía no hay posiciones que enseñar, y quien prometa lo contrario a los tres meses de abrir un mercado está contando otra cosa.
Mes 6
Entran las primeras posiciones en la cola larga del mercado, que es por donde siempre se entra, y los primeros enlaces de medios del país. Toca comprobar si la demanda que medimos al principio se convierte en visitas con intención o si el encaje de producto allí era más débil de lo que parecía.
Mes 12
Un mercado abierto hace un año debería aportar oportunidades comerciales medibles y comparables con lo que cuesta captarlas por otros canales allí. Con ese dato se decide lo siguiente: reforzar ese país, abrir el segundo o cerrar la prueba. Sin permanencia, las tres opciones siguen disponibles.
Antes de abrir un mercado
Las que nos llegan antes de firmar un proyecto con varios países, respondidas con la misma franqueza con la que las contestamos por teléfono. Si la tuya no está, escríbenos.
Es el trabajo de posicionar una web en los buscadores de varios países o idiomas a la vez. Incluye tres decisiones que no existen en un proyecto nacional: qué estructura de dominios usa cada mercado, qué busca el comprador en su idioma y cómo se construye autoridad en ese país. Traducir la web que ya tienes no es SEO internacional: es el primer paso de uno.
El mercado va de 1.000 a 7.500 €/mes según el número de mercados: quien publica cifra se mueve entre 1.500-2.500 € para uno o dos países y 4.500-7.500 € a partir de cinco. Nosotros arrancamos en 1.200 €/mes por el primer mercado adicional y llegamos a 3.500 con tres. Por encima de eso presupuestamos a mano.
Un consultor SEO internacional decide la estrategia, revisa la ejecución y responde de las decisiones; una agencia SEO internacional además ejecuta. Si tienes un equipo de marketing con horas libres, la consultoría por horas sale más eficiente; si no lo tienes, o si el cuello de botella es producir contenido en otro idioma, la cuota mensual es la opción realista.
No, y es el error más caro del posicionamiento web internacional. Una traducción reproduce tus palabras, no las de tu comprador: si en Alemania se busca el producto por su aplicación y tu web habla de la categoría, la página traducida no compite por nada. Además la autoridad no viaja sola: hacen falta enlaces del país.
Casi nunca. Un dominio por país da la señal geográfica más clara, pero empieza sin autoridad y multiplica coste y mantenimiento. Para la mayoría sale mejor un subdirectorio por idioma sobre el dominio que ya tienes, con hreflang bien declarado: hereda la autoridad acumulada y se mantiene en un solo sitio. El ccTLD se justifica cuando hay filial y equipo local.
Entre seis y doce meses para ver tracción sostenida, con la estructura resuelta en el primer trimestre. Un mercado nuevo parte de cero en autoridad local aunque tu dominio sea fuerte en España, así que el calendario se parece al de una web nueva. Si necesitas resultados en un trimestre, el canal que responde a eso es la publicidad.
Hacemos el SEO en cualquier idioma con alfabeto latino: la investigación de demanda, la arquitectura, el técnico y la medición no dependen de que lo hablemos. El contenido es otra cosa: lo producimos con traductor nativo del mercado, que lo revisa antes de publicarse. Trabajamos así en inglés, francés, alemán, italiano y portugués; fuera de ese grupo lo diremos antes de aceptar el proyecto.
En Bing sí, y conviene medirlo aparte en Estados Unidos porque es el índice que alimenta buena parte de las respuestas de ChatGPT. Baidu y Yandex exigen alojamiento, registro y contenido propios de esos mercados: son proyectos aparte que hoy no hacemos, y si tu plan pasa por China o Rusia te lo diremos antes de firmar.
Diagnóstico sin compromiso
Dinos qué vendes, a qué países o idiomas quieres vender fuera de España y quién atiende allí. Miramos tu web y la SERP de ese mercado antes de responder, y te decimos si hay hueco, con qué estructura entraríamos y qué cuota corresponde. Si ese mercado no es tu siguiente paso, también te lo diremos.