Escrito por: Jesús Sánchez Diago
Tienes más visitas orgánicas que hace un año y los mismos clientes que hace un año. Es el punto en el que casi todo el mundo pide más SEO, y suele ser el peor momento para pedirlo.
La conversión SEO va de qué pasa con la gente que entra desde Google. El volumen de entradas es otro asunto, y es el que ya tienes resuelto si estás leyendo esto. Vamos a ver dónde se pierde esa visita, cómo medirlo sin engañarte y qué conviene tocar primero.
Un aviso antes de entrar: aquí hablamos solo de tráfico orgánico. En Coliseo no hacemos SEM ni campañas de pago, así que nada de lo que viene se apoya en comprar visitas para tapar el problema.
Conversión SEO es la capacidad del tráfico que llega desde buscadores de generar la acción de negocio que te importa. Esa acción cambia según el modelo: una solicitud de presupuesto, un alta de prueba, una llamada, una reserva, una compra.
La diferencia con la tasa de conversión que ves en tu panel de analítica es de alcance. Ese número agrega todo: tráfico de marca, gente que teclea tu dominio directamente, visitas que vienen de un mail a tu base de clientes, clics desde tu perfil de LinkedIn. Todos esos tienen una intención muy distinta a la de alguien que buscó "software de gestión de flotas" y aterrizó en un post tuyo por primera vez en su vida.
Por eso una web puede subir la tasa global mientras el canal orgánico empeora, y al revés. Si mides el conjunto, el canal orgánico queda escondido detrás del tráfico que ya te conocía.
El SEO decide quién entra. La página decide qué pasa después. La mayoría de los proyectos que llegan con este problema tienen la primera mitad trabajada durante años y la segunda sin tocar desde el día del lanzamiento.
Cuando un cliente nos enseña un panel con las curvas de clics e impresiones subiendo y la de leads plana, el diagnóstico casi nunca está en el SEO. Está en uno de estos tres puntos, y suele estar en el primero.

Hay keywords que traen mucha gente y ninguna oportunidad. Las consultas de definición son el ejemplo claro: "qué es el mantenimiento web" la busca un estudiante, un curioso y un profesional del sector que quiere ver cómo lo explicas. "Precio de mantenimiento web" la busca alguien que va a contratarlo.
Las dos son legítimas. La primera construye autoridad temática y alimenta a la segunda por enlazado interno. El problema aparece cuando casi todas tus entradas orgánicas vienen del primer tipo y el reporting las suma en la misma cifra, como si valieran lo mismo.
Comprobación rápida: coge las diez URLs que más clics reciben en Search Console y clasifícalas por intención. Si nueve son informativas, ya sabes por qué el número de leads no se mueve.
Un post que posiciona está optimizado para que alguien lo lea de arriba abajo. Eso es lo que Google premia y está bien. Lo que casi nunca se ha diseñado es qué hace ese lector cuando termina.
Los patrones que más nos encontramos:
Ese último punto es más caro de lo que parece: mandas al lector a otro contenido informativo, y desde ahí a otro, y la sesión termina con cuatro páginas vistas y cero contacto. El panel lo enseña como buena señal de engagement.
Alguien que acaba de descubrir que existe una categoría de producto no va a pedirte un presupuesto. Pedírselo ahí funciona mal y además ensucia la lectura de la página.
La acción tiene que estar a la distancia correcta del momento en el que está esa persona. Para una consulta de definición, la acción razonable es llevarla a la página que explica el servicio. Para una consulta de precio o de comparación, ahí sí tiene sentido pedir el contacto directo.
No hay una cifra buena universal, y las que circulan por ahí son medias de comercios electrónicos muy distintos entre sí. Compararte con ellas no te dice nada útil sobre tu caso.
Lo que sí cambia el número de forma estructural:
Esto es opinión profesional, no dato: el número agregado solo sirve para decidir cuando puedes partirlo por URL de entrada y por intención de la consulta. Mientras no puedas hacer eso, la cifra global funciona como termómetro: te dice que algo va mal, nunca dónde.
Este es el cambio que más discusiones nos ha costado con clientes que venían de otras agencias, y el que más rápido se nota.

Las métricas de tráfico (clics, impresiones, posición media, sesiones) te dicen si el SEO está funcionando como canal, y hasta ahí llegan. Para saber qué está aportando ese canal al negocio hacen falta otras cuatro:
Montar esto tiene una limitación real que conviene decir antes de empezar: Search Console no te da el usuario, te da la consulta y la URL. La unión con el CRM se hace por página de entrada y por agrupación de consultas, con un margen de error que existe y que hay que asumir. Es imperfecto, y aun así te deja decidir cosas que la posición media no te deja decidir.
Si estás dimensionando la inversión, en cuánto cuesta el SEO desglosamos qué compras en cada rango de precio.
Aquí es donde la mayoría de los artículos sobre este tema se paran, porque quien los escribe solo vende la mitad del embudo. La conversión de una visita orgánica se juega en decisiones de desarrollo.
Velocidad en el dispositivo real de entrada. El tráfico orgánico entra mayoritariamente desde móvil y desde red móvil. Una plantilla que carga tres tipografías y cuatro scripts de terceros funciona perfectamente en tu portátil con fibra. En un móvil de gama media con cobertura regular, la primera pantalla tarda en aparecer y la gente se va antes de leer el titular. ¿En qué se refleja esto? En que pierdes visitas que ya habías conseguido, después de pagar por conseguirlas.
La ruta desde el contenido hasta el servicio. Si un post está a tres clics de la página que vende lo que ese post explica, la mayoría no llega. La arquitectura web define por dónde puede caminar una persona dentro de tu sitio, además de cómo lo rastrea Google.
El formulario. Cada campo que pides es una razón para abandonarlo. Los campos que se piden "por si acaso", la validación que borra lo escrito al fallar, el mensaje de error genérico, la confirmación que no confirma nada. Todo eso se arregla en el código y no se detecta mirando keywords.
La jerarquía de la plantilla. Qué se ve en la primera pantalla, dónde queda la propuesta, en qué punto aparece el siguiente paso y cuánto hay que bajar para encontrarlo. Son decisiones de diseño y maquetación que se toman una vez y afectan a todas las URLs que usan esa plantilla.
Es la razón por la que combinamos desarrollo web y servicio SEO dentro del mismo proyecto, en lugar de como dos servicios que se pasan tickets. Cuando el equipo que atrae y el que construye la página son distintos, el punto de fuga se queda sin dueño.
Ordenado de lo más barato a lo más caro, que casi siempre coincide con lo más rentable primero.

Los tres primeros puntos se resuelven con análisis y contenido; a partir del cuarto ya hablamos de proyecto de desarrollo. Si vendes online, en aumentar las ventas online tratamos la parte específica de ficha de producto y proceso de compra.
Si tu tráfico orgánico sube y tus clientes no, mira primero qué hacen las visitas que ya tienes. Publicar más artículos sobre el mismo problema multiplica el tráfico que no convierte, y el coste lo pagas dos veces: en producción y en la conclusión equivocada de que el SEO no funciona para tu negocio.
Si quieres que revisemos por dónde se está perdiendo tu tráfico orgánico, cuéntanos el caso y lo miramos con tus datos delante. Cualquier cosa comentamos.
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